Hoy os traigo una historia un poco diferente a lo que suele ser habitual en esta bitácora, pero no me resisto a hablaros del Almirante Shinjiro Yamamoto y de su relación con la Compañía de María. No os confundáis con el Almirante Isoroku Yamamoto, quien dirigió el ataque a Pearl Harbor. Nuestro almirante fue muy distinto.

Primeros años y conversión

Shinjiro nació el 22 de Diciembre de 1877 en Katase, una pequeña y tranquila ciudad en la costa, cerca de Tokyo. Era el duodécimo hijo de Shotaro Yamamoto, uno de los hombres más importantes de la ciudad.

El primer encuentro de la familia Yamamoto con la Compañía de María se produjo de forma casual. La incipiente comunidad marianista en Japón buscaba en 1892 un lugar en el que descansar durante el verano y al llegar a Katase, precisamente a la primera puerta a la que llamaron fue a la de la familia Yamamoto. El patriarca, aunque budista, no tuvo inconveniente en ofrecer a los religiosos una casa de la que disponía junto a la playa y pronto surgió la amistad entre el joven Shinjiro y los marianistas:

«Para mí fueron unas maravillosas vacaciones de verano. Todos los Hermanos eran jóvenes, llenos de vida y muy interesantes. Juntos íbamos todos nosotros al mar a nadar o a navegar en una barca. A veces íbamos a pescar a la orilla del río, o a trepar por los montes o a cazar mariposas entre la paja de los arrozales. Comprendí que la palabra “amigos verdaderos” probablemente se refería a este tipo de relaciones.»

1892. Verano marianista en Katase. Sentado en el suelo, Senentz. En el centro: Stoltz, Heinrich y Leber. De pie, detrás: Coutret, Schwendenman, Beuf y Planche.
1892. Verano marianista en Katase. Sentado en el suelo, Senentz. En el centro: Stoltz, Heinrich y Leber. De pie, detrás: Coutret, Schwendenman, Beuf y Planche.

La impresión fue tan positiva que Shotaro Yamamoto tomó la decisión de enviar a su hijo al internado que recientemente había abierto la Compañía de María en el colegio Estrella de la Mañana. Así lo contaba Tadashi Yamamoto, uno de los hijos de Shinjiro:

«Aquellos franceses que acababan de llegar al Japón, dijeron que eran Hermanos marianistas, célibes, que habían dejado su patria, sus padres, sus hermanos y hermanas, y habían venido para entregarse del todo a la educación de la juventud japonesa. Decían que tenían una escuela secundaria en Kudan, en Tokio. Decían que aceptaban internos y que los profesores vivían noche y día con los alumnos, manteniendo vigilancia y disciplina. Estaban dedicados a la obra de la educación y se esforzaban cuidadosamente para que los alumnos aprendieran muy bien francés e inglés… Y así mi padre pasó aquel verano con aquellos jóvenes enérgicos, intimando con aquellos religiosos altamente preparados. Y, a pesar de todo eso, había en ellos algo de chicos juguetones.»

Pronto destacó en los estudios en su nuevo colegio, y también fue naciendo en él una fe profunda. Su padre le autorizó por escrito para estudiar religión católica y en la misa del Gallo de la Navidad de 1893 recibió el bautismo a los 16 años de manos del P. Heinrich tomando el nombre cristiano de Esteban; y tres años después, la confirmación por el arzobispo de Tokyo.

Esteban Yamamoto Shinjiro, como se hizo llamar a partir de ese momento, explicaba así su conversión:

«Yo sentía lo mismo que los demás. Detestaba la religión-Yaso [de Jesús] desde el fondo de mi alma, y naturalmente chocaba con mis profesores, que se veían retados por mi actitud. Sin embargo, al carecer yo de formación religiosa, no podía argumentar frente a ellos, y con el tiempo me sentí obligado a admirarles. Aprendí sobre su vida espiritual y privada, como cada uno se sometía a su superior con obediencia incondicional, independientemente de su nacionalidad, edad o educación. Vi como nos amaban más que a si mismos, como seguían una regla estricta, hacían votos y los vivían de verdad. La explicación para todo eso sólo podía estar en su religión.»

Guerra ruso-japonesa

Crucero Tokiwa.
Crucero Tokiwa.

Al acabar sus estudios, Shinjiro ingresa en la Academia Naval de Etaginma y en 1896 participa en la Guerra de los Boxers en China:

«Había llegado a la determinación de hacer el bien en la vida sirviendo lealmente a Dios y a mi país, y la Divina Providencia guió mis pasos y me ayudó a cumplir mi firme resolución.»

Es ya un Alférez de Navío a bordo del crucero de primera clase Tokiwa, y gracias a sus conocimientos de francés, inglés y a sus nociones de alemán actúa como intérprete del Almirante japonés durante el conflicto internacional. En 1900, una vez terminada la crisis y aprovechando un permiso, solicita a los marianistas poder compartir con ellos los ejercicios espirituales anuales.

En 1903 asciende a Teniente de Navío y un año más tarde, al estallar la Guerra Ruso-Japonesa, nuestro protagonista se encuentra al mando de uno de los buques que atacan por sorpresa y bloquean Port Arthur. Así escribe Shinjiro en Febrero de 1904 al director del colegio Estrella de la Mañana:

«No puedo quedar mudo por más tiempo y aprovecho el primer momento libre; ante todo para pedir noticias de su salud, aunque espero que usted se encuentre muy bien. Pienso que ya está usted enterado de que los rusos han perdido la mejor parte de su flota y nuestra victoria fue más completa de lo que esperábamos… Espero que esta guerra dará al pueblo japonés una mejor ocasión para convertirse… Espero volver a verle sano y salvo para poder trabajar todavía más por Dios, por el país, por la escuela y la familia…»

Y poco después se expresa con agradecimiento y devoción en otra carta:

«¡Quiero renovar mi agradecimiento a usted, señor director, y a todos sus buenos hermanos, por todo lo que han hecho por mi conversión, y también por mi conservación! Hace ya diez años que fui bautizado: ¿qué he hecho desde entonces? Es doloroso reconocerlo: nada. Verdaderamente nada. Pero desde mi bautismo, nunca me he arrepentido de haber abrazado su santa religión; y, si por caso, debiera morir, espero que me salvaré por la intercesión de la Virgen Santísima, a la que nunca he dejado de amar. No se preocupe del porvenir de sus obras; el Buen Dios es su protector; nada tienen que temer.»

Shinjiro Yamamoto tiene un papel relevante durante la guerra y el emperador le condecora con la Orden del Milano de Oro. El 28 de Agosto de 1904 vuelve a escribir a sus antiguos profesores agradeciéndoles sus felicitaciones por esta nueva distinción:

«Le agradezco de todo corazón su enhorabuena. Lo que yo he hecho es casi nada, o por lo menos no merezco felicitaciones. Me da incluso vergüenza que se hable de ello. Si hasta ahora he conseguido escapar a mil peligros, ha sido por la gracia del Dios, que ustedes me dieron a conocer, y por la protección de la Santísima Virgen, a la que ustedes me enseñaron a amar y honrar. Hace ya tres meses y medio que no he pisado el Japón. Necesito ser fortalecido por los sacramentos… Espero, una vez tomado Port Arthur, encontrar tiempo para un pequeño retiro. Me gustaría tanto volver a encontrar al Buen Padre en esta tierra. Estoy seguro que estaría contento de volverme a ver con la cruz del Milano de Oro; pues eso le demostraría que sus cohermanos educan en Japón a verdaderos ciudadanos.»

Batalla de Tsushima en 1905.
Batalla de Tsushima en 1905.

En 1905 se produce la batalla decisiva de la guerra, la batalla de Tsushima,  y el Teniente de Navío Yamamoto vuelve a actuar como intérprete oficial del Almirante Togo:

«Fui el primero en subir al barco enemigo, después de que el almirante Nabugatoff hubiera izado la bandera blanca de la rendición. El almirante me hizo entrar en su cabina y, con lágrimas en los ojos, me dijo: «Estoy viejo. A mí personalmente, ya no me importa la vida, pero tengo bajo mis órdenes dos mil marinos de veinte años, y creo que no tengo derecho a llevarles a una muerte segura e inútil: ¡Me rindo!». Al ver a ese noble anciano presa de un inmenso dolor, me sentí muy emocionado…

Si he podido hacer por mi país servicios relevantes, se lo debo sobre todo a mis maestros y al francés que me enseñaron. Amigos míos, aprended bien el francés.»

Durante estos años de contienda, parece que la protección de la Virgen María se ha hecho notar. Quizás ella le reserva para otras misiones:

«Tomé parte en tres batallas y, extrañamente, más de una vez me salvé milagrosamente de morir»

Al llegar la paz, en 1905, Esteban Yamamoto Shinjiro se casa con Chiyoko Yoshimara con la que tendrá cuatro hijos.

Shinjiro Yamamoto en 1906.
Esteban Yamamoto Shinjiro en 1906.

Labor diplomática

El «monje seglar», como empiezan a llamar a Esteban Yamamoto, tenía por costumbre confesar y comulgar cada vez que tocaba puerto y podía acercarse a una parroquia católica.

En 1916 se crea la Asociación Católica de la juventud Japonesa, presidida inicialmente por Saburo Yamamoto, hermano de Shinjiro. Poco a poco esta iniciativa va creciendo y en 1921, con 400 asociados, Shinjiro toma el testigo de su hermano para continuar con su misión. La situación de Japón es muy difícil y así se lo expresa Yamamoto a Monseñor Giardini, delegado de la Santa Sede:

«Pida a Dios que tendamos siempre hacia la perfección de la vida espiritual, que seamos siempre dóciles a la Santa Sede y a las autoridades de la Iglesia y que seamos siempre fieles a la voz de Dios.

En este tiempo en que el mundo entero, y sobre todo nuestro querido Japón, se encuentra en un momento de crisis tremenda, creada por la difusión de ideas subversivas y por una situación económica y financiera inestable, nosotros -jóvenes católicos- declaramos que sólo nuestra santa Iglesia es capaz de restablecer la paz y el orden en un mundo turbado.»

Esteban Yamamoto Shinjiro y su familia.

En estos años se va a producir un hito importante en la diplomacia japonesa. Se reactivan las relaciones con la Santa Sede y a Shinjiro se le encomienda acudir a Roma como agregado naval de la embajada. Su condición de católico y sus conocimientos de idiomas van a ser decisivos para esta misión. Por primera vez en la historia de Japón, el gobierno envía un mensaje al Santo Padre a través del ya Capitán de Navío Yamamoto.

En estos años tiene varias audiencias con el papa Benedicto XV. El 16 de Enero de 1918 le presenta un cuadro de la Virgen María al Santo Padre para que lo bendiga, y el papa concede indulgencias a quienes recen delante de la imagen. Ese cuadro sería enviado al colegio marianista Estrella de la Mañana.

El 18 de Enero de 1919 se inicia la Conferencia de Paz de París. Se trata de una cumbre internacional en la que los aliados van a acordar las condiciones de paz después de la Gran Guerra. Shinjiro será el secretario de la delegación japonesa. Las sesiones durarán varios meses en los que nuestro protagonista aprovechará para dar alguna conferencia en Francia. En una de ellas habla de la urgencia de la conversión del Japón con proféticas palabras:

«Si Japón no se convierte rápidamente a la verdadera religión, será funesto no sólo para el propio país, sino para todo el Extremo Oriente, que recibe su influencia y en el que hay 1000 millones de paganos.

Ojalá con vuestras oraciones obtengamos un gran número de misioneros franceses para ayudarnos. ¡Qué útiles serían para la conversión de Japón, para la de los pueblos del Extremo Oriente, y además para la paz del mundo! Porque la verdadera paz no se encuentra más que en la Iglesia y no en las alianzas o en las instituciones puramente humanas, incluso paganas. Solo Jesús, que ha venido a aportar la paz sobre la tierra, es capaz de darnos una paz duradera. Ojalá nos la conceda al mundo.»

Una tarjeta de visita del  capitán Yamamoto de las que usaba en Roma siendo aún solo capitán; en esta explica en inglés a un “reverendo padre” que “lamenta de corazón” no haberle encontrado.

Mientras tanto, su anciano padre se ha convertido con 86 años y su madre será bautizada ese mismo año. De esa misma época se conserva una carta del P. Domingo Lázaro al marianista estadounidense Michael Schleich en la que escribe:

«Yamamoto ha escrito a D. Juan Coutret: es secretario general, según creo, de la Comisión japonesa de la Conferencia de Paz. Piensa venir a Madrid y dice que no dejará de pasar algunos buenos ratos en casa. Le esperamos.»

No sé si finalmente esa visita tendría lugar, pero en cualquier caso manifiesta su deseo de conocer nuestro país y la obra de la Compañía de María en él.

Unos meses más tarde, el 16 de Octubre de 1919, Benedicto XV vuelve a recibirle en audiencia. El papa le transmite sus condolencias por la muerte de su padre y le impone la Gran Cruz de la Orden de San Gregorio Magno. Durante la entrevista tratan un asunto de gran importancia. Las islas Marshall, las Carolinas y las Marianas tras la Primera Guerra Mundial pasan de manos alemanas a Japón. El gobierno japonés expulsa a los misioneros alemanes y sólo está dispuesto a admitir misioneros de otra nacionalidad. Es así como surge la idea de enviar 20 jesuitas españoles y otros misioneros franceses a las islas.

El Príncipe Hiro Hito

Shinjiro Yamamoto con uniforme de Capitán de Fragata.

Tras sus brillantes gestiones diplomáticas, Esteban Yamamoto Shinjiro vuelve a su patria. El gobierno está tan contento con el papel desempeñado que a finales de 1919 es destinado para servir en la Casa del Príncipe Imperial como profesor de francés del futuro Emperador Hiro Hito.

Para completar la educación del joven príncipe se considera conveniente iniciar una gira por Europa y Shinjiro tendrá que acompañarle en calidad de traductor de francés e inglés.

Durante el viaje, que se iniciará en Marzo de 1921, visitarán Inglaterra, Francia, Bélgica, Holanda e Italia. En cada etapa, Shinjiro siempre tendrá un momento para visitar a las comunidades marianistas de cada ciudad. En Roma, el príncipe tiene una audiencia con Benedicto XV acompañado por Yamamoto.

En París ocurre un hecho insólito. El príncipe Hiro Hito quería visitar el metro y cerca de Notre Dame se apeó del coche oficial para entrar en una estación acompañado por Shinjiro. El príncipe, no acostumbrado a pagar para subir a los trenes, quiso franquear la entrada sin haber comprado el preceptivo billete. Fue entonces cuando el cobrador del metro, que no sabía de quién se trataba, empezó a gritarle de forma desaforada. Gracias a la labor del traductor de francés todo quedó en una divertida anécdota. Cuando en 1989 falleció el Emperador Hiro Hito, en uno de los cajones de su despacho, dentro de un sobre, encontraron guardado aquel billete de metro. Fue la única vez que un extranjero gritó al emperador.

Yamamoto con uniforme de Contralmirante.

El éxito del viaje fue de tal magnitud, que el gobierno le encargó que diera charlas por todo el país explicando el tour europeo y las experiencias que habían vivido. El 1 de Diciembre de 1922, Shinjiro Yamamoto fue ascendido a Contralmirante.

Epílogo y muerte

El Almirante Yamamoto siguió trabajando hasta su muerte por la conversión de Japón a la religión católica. Siempre volcado con los jóvenes católicos y con total entrega a la Compañía de María. Durante su vida apadrinó a muchos jóvenes japoneses en su bautismo y siempre acudió solícito a cualquier acto que requiriera su presencia.

Los últimos años de su vida fueron especialmente dolorosos. En 1929 murió uno de sus hijos en la guerra de Manchuria, en 1930 su mujer, y en 1932 su hermano Saburu. El testimonio del P. Greissinger, director del Estrella de la Mañana es conmovedor:

«Visitaba la Escuela varias veces por semana. Los domingos llegaba a las 6’30 de la mañana, pues tenía empeño en participar en dos misas para reparar por los que no venían a ninguna. Por su presencia asidua y su influencia sobre los otros Antiguos, me ayudó mucho para realizar el proyecto de ampliación de la escuela.»

Almirante Shinjiro Yamamoto.

En 1937 el gobierno le encarga su última misión diplomática. Debe partir en una gira por dieciséis países de Europa y América para intentar cambiar la imagen negativa que la política militarista de los últimos gobiernos está proyectando. Una misión casi imposible que le llevará varios meses.

Esteban Yamamoto Shinjiro visitó en seis ocasiones el Vaticano y se entrevistó con cuatro papas: León XIII, Pío X, Benedicto XV y Pío XI. De él llegaron a decir que era un monje con uniforme militar. En 1936 fue nombrado caballero de la Orden de Malta, su última distinción.

El 28 de Febrero de 1942, pocos meses después del ataque sorpresa a Pearl Habor, fallecía el Almirante Yamamoto. El arzobispo de Tokyo presidió en la catedral un funeral multitudinario por este católico ejemplar que entregó su vida por la conversión de Japón.

Tumba de Esteban Yamamoto Shinjiro en el cementerio de Aoyama.
Tumba de Esteban Yamamoto Shinjiro en el cementerio de Aoyama.

Fuentes consultadas: