Esta mañana os traigo la crítica literaria a los mejores trabajos de redacción realizados por los alumnos de los dos últimos años en el curso 1913-1914. Estas composiciones se guardaban en el Cuaderno de Honor para orgullo de sus autores y disfrute de compañeros y maestros. Esta crónica se acompaña de pequeños extractos de los textos a los que hace mención, algunos de los cuales ya han sido publicados íntegramente en estas mismas páginas.

Espero que disfrutéis los textos y que para evitaros un disgusto evitéis cualquier comparación con el nivel actual de los alumnos.


Práctica literaria.

Alguien ha dicho que un cuarteto hecho por un alumno vale para él más que dos cursos de Literatura.

Sin pretender justificar en toda su extensión tal aserto, resulta verdadero cuando de criticar un sistema de enseñanza puramente teórica se trata.

La utilidad y excelencia del método práctico de toda enseñanza salta a la vista. Mas, si provechoso en general en toda clase de asignaturas, su importancia sube de punto en lo que a la enseñanza literaria se refiere, dada la extensión de sus aplicaciones, a que no escapa materia alguna, desde la Filosofía a la Historia, de la Gramática a la Física. Indispensable al literato de profesión, es, necesaria asimismo al ingeniero y al naturalista.

«Nuestros jóvenes ingenieros son, en su mayoría, incapaces de utilizar con provecho los conocimientos técnicos que han recibido, por la incapacidad en que se hallan de presentar sus ideas en Memorias claras.» Así habla un funcionario público, en Memoria dirigida al Ministro de Instrucción pública, en la vecina República francesa. Y es que la importancia y necesidad de poder dar a sus ideas forma escrita, de saber escribir, es sólo comparable a la de saber hablar. Los resultados que se obtienen habituando al niño a este ejercicio son patentes. Logra, en primer lugar, la conciencia de su propio valer. Tal vez creyó ingenuamente podía redactar una carta con la misma facilidad que relatar una conseja a sus compañeros, o describir un paisaje con la misma seguridad que aprendía un trozo literario. El ejercicio escrito le mostrará pronto el error en que vivía.

Consecuencia inmediata de la práctica literaria es, asimismo, el criterio personal que adquiere el alumno al juzgar las obras geniales. Cree la infancia que cuanto produjeron los grandes literatos que se llamaron Cervantes, Quevedo, Shakespeare, etc., fue debido a cierta disposición meramente nata, merced a la cual, y sin ningún esfuerzo, salía la producción de manos de su autor como por encanto, casi sin quererlo. El adagio vulgar «El poeta nace, no se hace» resume tal creencia. Mas apenas tratan los niños de «hacer sus armas» en el campo de las letras, convéncense de que hasta la idea más sencilla requiere cierto estudio para ser fielmente expresada en el papel, cuanto mas el concepto genial.

Estas ventajas fueron disfrutadas el curso pasado en el Colegio tan sólo por los alumnos de sexto año; mas en el presente se han hecho extensivas también a los alumnos de quinto. No se pretende demostrar sean literatos hechos y derechos todos los alumnos ejercitados en la práctica literaria; mas tampoco es difícil encontrar líneas de indudable mérito, dadas las condiciones de los noveles escritores.

Bachilleres del curso 1913-1914.
Bachilleres del curso 1913-1914.

Examinando el Cuaderno de Honor en que quedan consignadas las composiciones más aceptables, podemos observar que no son tan pocos los que se han hecho acreedores a tal distinción. Acaso no nos perdonarían la omisión de sus nombres: Ignacio de Cárdenas [1] se lleva la palma con DIEZ composiciones. Síguenle después R. Álvarez [2], con seis; J. L. Tovar [3], con cinco; F. Sánchez [4] y R. Pastor [5], con cuatro; J. Vaillant [6], I. Luca de Tena [7], L. Bugallal [8], F. Martínez [9], E. Rodrigáñez [10], L. Careaga [11] y J. M. Colmenares [12], con dos; J. C. de Valldaura [13], S. Santos [14], J. B. Azpiroz [15] y J. M. Cubillo [16], con una.

¿Que cuál es su estilo? Allá van algunas muestras, en la imposibilidad de dar cabida en los humildes Recuerdos a todas las composiciones, pues algunas (que lo diga J. L. Tovar) ocuparían casi un volumen.

Describiendo al alumno perezoso, dice el Sr. Cárdenas:

«En las clases se distrae; sus ojos soñolientos vagan en el vacío mirando a las musarañas; vemos sus libros intactos o tal vez llenos de garabatos en sus arrugadas páginas… En el patio no juega… En la gimnasia menea lánguidamente sus piernas y brazos, mas sin fuerzas, sin energía.»

Es de advertir que éste nuestro literato dibuja admirablemente; de modo que algunas de sus composiciones en el Cuaderno de Honor están ilustradas con exquisito gusto.


Trata Ramón Álvarez de contarnos una aventura infantil y escribe con frase precisa y natural:

«Era jueves, motivo por que los alumnos del Colegio tenían paseo. Llegada la hora de éste, los niños, formando una larga fila, se dirigieron a un bosque situado en las afueras. Llegados a él comenzaron a jugar a «Justicias y ladrones»; mas dos de ellos, bien por timidez, bien por no gustarles el juego, se separaron de sus compañeros y, atraídos por la poesía de un murmurador arroyuelo, se alejaron conversando amistosamente.»


J. L. Tovar nos describe del modo siguiente la noche de la célebre tragedia de Montiel [17]:

«Era una noche tumultuosa y fría; densos nubarrones cubrían el espacio, y la tempestad, amenazadora, parecía querer preludiar la terrible tragedia de que habían de ser testigos tan contadas personas.»


F. Sánchez, lacónicamente, a grandes trazos, nos explica la diferencia de los dos ejércitos que combatieron en El Caney [18]:

«Aquellos 500 soldados estaban demacrados; sus caras amarilleaban por la falta de alimento y las penalidades de la guerra; la mayor parte estaban enfermos.

Frente a ellos avanzaba el ejército americano, compuesto de 6.500 hombres y una batería… siendo su único temor que la posición fuera abandonada por los españoles sin oponer resistencia.»

Batalla de El Caney

¿Y qué me dicen ustedes de la originalidad de R. Pastor? Para relatarnos la batalla de Nájera [19], por los tiempos de D. Pedro, «el Cruel», supone haber dado con un antiguo pergamino que dice:

«Nájera. Abril… Narración de los fechos acaescidos aqui y de la batalla hoy librada.

Ha transcurrido el dia sin que pueda contaros nada del mismo, por haberlo pasado reposando en mi tienda. Llegado el anochecer, con gran contento de los que habian fecho la guardia durante todo el dia, fui yo llamado a facerla durante toda la noche en la tienda de nuestro Rey y Señor Don Pedro… Habeis de saber que hay mucha vigilancia en el campo, porque las fuerzas del bastardo Don Enrique se hallan a la orilla de la derecha del rio Najerilla… »


J. Vaillant sabe ponerse en armonía con el asunto cuando nos relata el viaje que emprendieron, en ocasión ya remota, un lobo y una zorra:

«Poco a poco disminuían los ruidos de la aldea; tan solo se escuchaba el ladrido de algún perro, que pronto se dejaba de percibir. La luna iluminaba aquellos dos cuerpos que proyectaban su sombra en el camino, yendo ambos amigos muy pensativos: el uno cavilando sobre si el queso estaría fresco y dirigiendo a la zorra miradas con el rabillo del ojo…»


Dejando adivinar un sentido común nada ordinario, nos dice I. Luca de Tena:

«Dejemos a un lado la patriotería y empecemos a practicar el patriotismo. Si esto hacemos y conseguimos ser el día de mañana hombres de provecho para salvar a nuestro país, entonces será cuando podamos gritar con íntima satisfacción: ¡Viva España!»

Juan Ignacio Luca de Tena
Juan Ignacio Luca de Tena

L. Bugallal nos describe del modo siguiente los antecedentes de la primera entrevista de San Juan Bautista con Herodes:

«Gran movimiento se notaba aquel día en el palacio del Rey Herodes Antipas.

En un amplio salón, profusamente iluminado a la romana, distinguíase una multitud de personas, como si se fuera a realizar algún acto solemne, aunque nadie adivinase cuál. Pronto apareció el Rey Herodes, acompañado de Herodías, y un murmullo general circuló por la estancia. Los Reyes se sentaron en un trono dispuesto en el frente del salón.»


Un juglar anuncia a los moros la próxima entrada de D. Alfonso VI en Madrid:

«Las huestes del Rey Alfonso
han pasado el Guadarrama;
a esta plaza se dirigen
y ante sus puertas acampan.
¡Oh, tú, siervo de Mahoma,
asómbrate de esa hazaña!
Asaltos, rudos combates
has de contemplar mañana…»

Nadie sospecharía que estos versos han sido escritos por F. Martínez.


-Y puesto que estamos en el capítulo de las poesías, mencionemos también una dedicatoria que nos canta otro juglar, por voluntad de E. Rodrigáñez, antes de contarnos una leyenda:

«A los fieros caballeros
que defienden a su patria;
a las graciosas doncellas
de hermosura tan preciada;
a los sinceros galanes
de esta tierra legendaria;
a todos los nobles pechos
que deseen cosas raras:
Escuchad de aquestos labios
el secreto de una espada
que poseyó altas virtudes…»


Si queremos sencillez y naturalidad, al par de ingenua originalidad, podemos leer algunas líneas de L. Careaga:

«Era la época en que Roma estaba dirigida por mi tío el Emperador Martín, quien desde mi más tierna infancia me profesó cierto cariño y estima, que aumentaron a la muerte de mi padre, pues me llevó a su palacio en calidad de copero.

Había en la corte un palaciego bastante anciano en quien mi tío tenia puesta toda su confianza. Este cortesano no me profesaba cariño, pues a veces me hablaba con bastante sequedad.»


José María Colmenares nos dice, hablando de la guerra de Numancia:

«Numancia, la ciudad heroica, había logrado inspirar tal terror a la orgullosa Roma, que, en el Senado, sólo el nombre de la invicta ciudad hacia temblar a los hombres más animosos, a los generales más esforzados, dándose el caso de no querer ninguno aceptar el mando de las tropas que se proyectaba enviar a la península para acabar de una vez con la capital de los Pelendones y sus heroicos defensores.»

Sinceramente confesamos que creemos no se puede exigir más a principiantes en el ejercicio de la pluma.

Notas del Editor:

  1. Ignacio de Cárdenas Pastor (Madrid 1898-El Espinar 1979): Promoción de 1914. Arquitecto responsable de los planos de la sede de la Telefónica en la Gran Vía madrileña. (Ver Wikipedia).
  2. Ramón Álvarez Serrano: Promoción de 1915. (Ver San Agustín y un Niño).
  3. José Luis Tovar Bisbal: Promoción de 1915. Ingeniero de Caminos.
  4. Francisco Sánchez Gómez: Promoción de 1914. (Ver Horacios y Curiacios):
  5. Ramón Pastor Mendivil: Promoción de 1915. Abogado y periodista. Director del ABC desde 1946 a 1952.
  6. José Ignacio Vaillant y Tordesillas (1900-1955): Promoción de 1914. Marqués de Candelaria de  Yarayabo y Marqués de Ustariz. (Ver El lobo y la zorra).
  7. Juan Ignacio Luca de Tena García de Torres (Madrid 1897-ibídem 1975): Promoción de 1914. Hijo de Torcuato Luca de Tena, además de comediógrafo, diplomático y periodista español, dirigió la revista Blanco y Negro desde 1925 hasta 1929 y a la muerte de su padre en 1929, dirige hasta 1936, el diario madrileño ABC. Fue el primer presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos.
  8. Luis Bugallal Yravedra: Promoción de 1915. Abogado
  9. Francisco Martínez Ruano: Promoción de 1915.
  10. Eduardo Rodrigáñez Serrano: Promoción de 1915. Ingeniero Agrónomo.
  11. Luis Careaga Echevarría: Promoción de 1915.
  12. José María Colmenares Espín: Promoción de 1915.
  13. Joaquín Crespi de Valldaura Cavero (1901-Jerez 1970): Promoción de 1915. XI Marqués de Palmas y Barón de Letosa.
  14. Saturnino Santos Gutiérrez: Promoción de 1915. Arquitecto.
  15. Juan Bautista Azpiroz Azpiroz: Promoción de 1916.
  16. José María Cubillo de León: Promoción de 1915. Ingeniero del ICAI.
  17. El autor de refiere al enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre Enrique de Trastámara y su hermano Pedro I ocurrido el 23 de Marzo de 1369 y en el que Enrique asesinó a su hermano proclamándose rey de Castilla.
  18. Batalla de El Caney: Librada el 1 de Julio de 1898 y en la que 500 soldados españoles contuvieron durante doce horas y hasta agotar municiones a la 5ª División estadounidense.
  19. Batalla de Nájera: Otro episodio de la guerra civil castellana entre Pedro I y Enrique de Trastámara que tuvo lugar cerca de Nájera el 3 de 1367.