Como es costumbre en el blog, durante el mes de noviembre recordamos a los difuntos del colegio. La revista Recuerdos del curso 1915-1916 publicaba en sus páginas la necrológica del primer alumno del colegio: Faustino Vial de Kerdec. Hacía pocos meses que la misma revista en un número anterior había incluido una carta de Faustino recordando aquel primer día en el colegio: Añoranzas del primer Pilarista

La vida de Faustino fue breve pero dejó una huella tan profunda en el colegio que hoy, 110 años después, seguimos recordándole y rezando por su eterno descanso.

NECROLOGÍA

FAUSTINO VIAL DE KERDEC Y PÉREZ


«Era el 15 de Septiembre de 1907. Aquel día, por la tarde, subí al piso segundo del núm. 13 de la calle de Goya, cuna del Colegio. Acogióme el Director con su franca y sonriente cortesía; atravesamos una entrada anegada de tapices, alfombras y esteras, un saloncito medio arreglado, y entramos en un gabinete, término de nuestra peregrinación; aquel gabinete tan apacible me gustó.

Capilla de 1ª Enseñanza en Goya 16.
Capilla de 1ª Enseñanza en Goya 16.

—Usted es el primero, díjome el Director cuando nos hubimos sentado: diciendo esto apuntaba, sonriendo, mi nombre en un hermoso cuaderno nuevo; y yo me sonreí también, porque me llenaba de orgullo el saber que en la primera página del primer cuaderno, oficial diremos, del Colegio, hallábase mi nombre inscrito en la primera línea. Así llegué a ser alumno del «Pilar» y así el naciente Colegio acogió en su seno el primer alumno. Antes de irme recorrí el piso donde se estaba instalando «mi» Colegio: mil objetos diferentes, acumulados sin orden aparente, inundaban cuartos y pasillos, en los cuales trabajaban con sonriente afán dos o tres Marianistas ayudados por el portero, llevando bancos, arrastrando pupitres, arreglando mesas, lámparas, pizarras, o bien engalanando las paredes con litografías e imágenes, en medio de un ruido ensordecedor de golpes y martillazos. En medio de tanto desconcierto, descubrí una apacible capillita, completamente acabada, en cuyo blanco altar se alzaba una preciosa Virgen, que parecía vestida de armiño y rodeada de un trozo de cielo. ¡Qué símbolo del futuro Colegio! A un lado, el trabajo; junto a él, la fé….

Quince días después, se abrió el curso. Pequeño, sí lo era el Colegio. Un piso, tres clases, una Capilla y varios cuartos; tal fué su modesta cuna. -(Firmado) F. V. de Kerdec.-(Antiguo alumno del Colegio del Pilar).-Fechado en París el 28-4-14».

Fachada del edificio de la calle Goya 16.
Fachada del edificio de la calle Goya 16.

Hoy, el simpático adolescente que con tanto entusiasmo mandaba sus juveniles «añoranzas» para RECUERDOS del curso de 1913-14, ha inscrito su nombre en el glorioso catálogo de los héroes que dieron su sangre por Francia en la espantosa lucha actual.

«El aspirante de Kerdec, mi segundo -escribe el Comandante de la 103 batería del 52 Regimiento de artillería- ha caído en su puesto, en el campo del honor, el 3 de Febrero de 1916, muerto en el acto, con dos de sus artilleros, por una mina enemiga (torpedo) cuando, con su bravura acostumbrada, rectificaba el tiro de una sección sometida a un violento bombardeo…..

Ha caído por la Patria, víctima de su valor. Todos le apreciábamos y ahora vive en los recuerdos de todos…..

Le hemos enterrado en el cementerio de Ecoivres (Pas de Calais), después de un servicio fúnebre celebrado en la iglesia, y su tumba, señalada por una corona. sigue atendida y adornada.»

Partida de defunción de Faustino Vial de Kerdec.
Partida de defunción de Faustino Vial de Kerdec.

Todos le apreciábamos y ahora vive en el recuerdo de todos, dice el Comandante. Eso mismo decíamos cuando Faustino nos dejó para ir a continuar sus estudios en el Colegio de Stanislas, de París. Era Faustino uno de los pocos alumnos que en todo un curso escolar no tienen ni un descuido, ni un desmayo.

Trabajador incansable, espíritu despierto y ávido de saber, comprensión pronta, elocución fácil, todo lo tenía este privilegiado muchacho. Además, compañero franco, alegre, modesto a pesar de sus éxitos -su puesto peor en clase fué el de 2.°- cariñoso, capaz de sacrificar su recreo para ayudar a un condiscípulo menos afortunado en el estudio.

Nada tenía pues de extraño el entrañable afecto que profesores y camaradas le profesaban, ni tampoco el que entre el colegial de París y el Pilar de Madrid, se estableciera un continuado e interesante intercambio de cartas individuales y colectivas.

En París permaneció fiel a sus tradiciones y se mantuvo entre los primeros de su clase, distinguiéndose allí como aquí por su piedad sólida e ilustrada, que más quizás que las brillantes cualidades de su inteligencia le granjearon la estimación de sus nuevos compañeros.

Faustino Vial de Kerdec.
Faustino Vial de Kerdec.

Con razón podía escribir su afligido padre al comunicarnos la triste noticia de su muerte:

«Ha ido al cielo sin vicio, sin pecado, puro como un ángel; buen hermano, buen alumno, buen cristiano, magnífico y valiente soldado a pesar de sus 18 años»…..

Pues 18 años y un mes sólo tenía cuando la mina brutal segó en flor tan inocente vida.

Medio año antes había sentado plaza como voluntario siendo admitido a los cuatro meses al concurso de la Escuela de Fontainebleau. En Octubre de 1915 salió de allí con el grado de aspirante de artillería, dirigiéndose al polígono de Bourges, en donde durante dos meses aprendió el manejo de las nuevas armas. Finalmente, y después de repetidas instancias suyas, era enviado a la línea de fuego en el Norte de Francia, haciendo las funciones de subteniente de artillería y mandando muchas veces sólo la batería. A las pocas semanas sonaba para él la hora del supremo sacrificio: el de la vida.

Tal fué la corta carrera de Faustino. De jóvenes como él dicen los Libros santos: «Ha muerto joven, pero ha realizado una vida llena».

Ha muerto, pero su recuerdo vivirá entre nosotros, rodeado de la súblime aureola del deber llevado hasta el heroísmo, admirable modelo digno de nuestro cariño e imitación.

R. I. P.