Hoy hacemos una pequeña pirueta y nos adelantamos unos años; concretamente, hasta las navidades de 1925.

En una fría mañana de domingo del mes de Diciembre, doce alumnos del Colegio del Pilar se encaminaban ilusionados a ejercer la caridad con los más desfavorecidos. Mientras andaban, ateridos de frío, recordaban los acontecimientos que días antes les habían llevado a tan curiosa situación.

Fernando de Mariñosa.
Don Fernando de Mariñosa.

Todo comenzó en el mes de Noviembre, cuando el Señor D. Fernando de Mariñosa, presidente de la Cruz Roja Juvenil, pronunció una conferencia en el Salón de Actos. Su objetivo era presentar a los alumnos la nueva organización que por encargo de la reina Victoria Eugenia se había fundado en España para el servicio de los niños necesitados. La iniciativa recibió una excelente acogida entre los pilaristas y a los pocos días ya se habían organizado en los tres cursos de bachillerato sendas secciones para la coordinación de las actividades de caridad. El alma de todas estas actividades, el catalizador de las iniciativas juveniles, no era otro que D. Fidel Fuidio, del que ya hemos hablado en otros artículos, y del que sin duda continuaremos hablando en futuras entradas.

Beato Fidel Fuidio
Beato Fidel Fuidio

A los pocos días, la Cruz Roja Juvenil recibió un llamamiento para socorrer a los hijos de una familia necesitada del barrio de San Pascual de Madrid, aproximadamente donde actualmente se encuentra el barrio de Quintana. D. Fernando no lo dudó ni un momento y recurrió a los alumnos del Pilar que rápidamente se movilizaron para recoger cuantos artículos pudieron entre los miembros de las tres secciones.

Pero volvamos ahora a esa fría mañana de Diciembre. Los doce compañeros caminaban junto a algunos de sus profesores y a los máximos responsables de la organización humanitaria. Nos ha llegado hasta nuestros días la crónica de aquella jornada narrada por dos de sus protagonistas: Luis Rodríguez de Viguri y Gil, de la promoción de 1929; e Isidro Arcos Castro, genial dibujante, también de la promoción de 1929.

El señor Mariñosa entró seguido de todos a la casa, saludándonos la madre y los hijos respetuosamente. Empezó aquél diciéndoles:

«Estos niños de familias acomodadas han sacrificado hoy domingo; podían pasar la mañana jugando, pero en vez de esto la han aprovechado para hacer esta obra caritativa; han recogido entre otros y ellos ropas que nos les servían ya por estarles pequeñas o por otras causas, y aquí han venido con estos señores que son sus profesores.»

Y terminó diciendo: «… y yo espero que vosotros cuidaréis estas ropas para que otra vez que vengamos las tengáis limpias y así podréis ir a la escuela a instruiros; no sólo a aprender a leer y a escribir sino también a aprender la doctrina que es la base de nuestra vida.»

– Muchas gracias y que Dios se lo pague -respondieron.

La madre ya no se pudo contener y comenzó a llorar, como también antes lo había hecho alguno de los chicos emocionado. A esto siguió el reparto de ropas y la visita a la casa; es esta de tres habitaciones, una la cocina, otra la sala donde estaba toda la familia al calor del brasero y por fin la alcoba donde dormían todos en el suelo. Un montón de trapos constituye la cama común y todo el mobiliario se reduce a una banqueta desvencijada y rota, dice Isidro Arcos, después de tomar un apunte gráfico del natural.

Apunte de la alcoba de la familia de San Pascual. Autor: Isidro Arcos.
Apunte de la alcoba de la familia de San Pascual. Autor: Isidro Arcos.

Mientras se repartían las ropas, el señor Mariñosa preguntó al padre de los chicos qué oficio tenía; él respondió que había sido guarda del Retiro, pero que salió de allí para poner un negocio de tejar que fracasó a los tres años.

Después entramos todos otra vez en la casa donde el señor Mariñosa preguntó con su cariñoso afecto a cada uno cómo se llamaba y a qué colegio iba; contestáronle que a Caldeiro.

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Después de entregarles algún dinero y darles otros buenos consejos, nos despedimos y emprendimos la vuelta guiados por el padre que nos acompañó. Por el camino nos entretuvo el señor Mariñosa con su agradable conversación y atravesamos sin darnos cuenta por un barrizal en el que los que llevaban el calzado todavía limpio se lo terminaron de manchar.

Visita de la Cruz Roja Juvenil a los niños necesitados del barrio de San Pascual.
Visita de la Cruz Roja Juvenil a los niños necesitados del barrio de San Pascual.

Montamos por fin en el «Metro» pensando  si nos reñirían en casa por manchar así el calzado, pero teníamos la conciencia contenta por la benéfica obra que hicimos.

También apareció unos días después una reseña en el diario La Nación, haciéndose eco de una de las primeras acciones de la Cruz Roja Juvenil.

Periódico La Nación. Madrid, 23 de Diciembre de 1925. Fuente: Hemeroteca de la Biblioteca Nacional.
Periódico La Nación. Madrid, 23 de Diciembre de 1925. Fuente: Hemeroteca de la Biblioteca Nacional.

Al cabo de los años, D. Fernando Mariñosa y Erausquín fue asesinado en Madrid en una de las sacas de la checa de San Antón. Quién sabe, quizás sus verdugos fueron algunos de los niños a los que había ayudado en alguna de las visitas de la Cruz Roja. Isidro Arcos, el dibujante que nos mostró las penosas condiciones en que vivía esta familia, fue asesinado en Albacete por los milicianos del Frente Popular.

Esquela de Fernando de Mariñosa. ABC del 20 de Febrero de 1940.
Esquela de Fernando de Mariñosa. ABC del 20 de Febrero de 1940.

Fuentes Consultadas:

  • Revista El Pilar Diciembre 1925.
  • Revista El Pilar Enero 1926.
  • “La Simpatía en la Educación. (Breve reseña biográfica de D. Fidel Fuidio Rodríguez S.M.)” Antonio Martínez García, 1953.
  • ABC del 20 de Febrero de 1940.