Efectivamente, la compra de los terrenos en Menéndez Pelayo se iba a complicar y retrasar hasta límites difíciles de imaginar. Todos estos incidentes resultarían providenciales para el futuro del colegio del Pilar, como veremos más adelante.

La semana pasada habíamos dejado al P. Domingo Lázaro después de llegar a un acuerdo con la Marquesa de Bárboles sobre el precio de compra de los terrenos en Menéndez Pelayo para la construcción del que debía de ser el nuevo edificio del colegio del Pilar. Sin embargo, ahora era necesario obtener el dinero para completar la operación y se tomó la decisión de pedir ayuda a las familias dándoles la posibilidad de aportar una cantidad que les sería devuelta en un futuro con sus correspondientes intereses. De esta forma informaba el P. Domingo Lázaro al Superior General el mismo año de 1919:

“El asunto del terreno parece, por fin, haber entrado en su fase definitiva, pero dado el carácter tan sui géneris de la brava propietaria, tan rica en expedientes (no todos de buena ley), tan versátil y tan terca, no se puede aún cantar victoria; sin embargo, creo que la cosa ya está.

El Sr. Inspector [1] ha podido reunir ya 200.000 pts. (dinero anticipado como préstamo); el Sr. Director de Claudio Coello [2] es menos afortunado: es posible que su carácter tímido e impresionable influya algo en ello, pero hay que considerar también el egoísmo de las familias. De hecho la idea que más atrae las simpatías de éstas es la de que los jóvenes bachilleres puedan continuar bajo nuestra influencia dos o tres años más, dedicados a la preparación de carreras universitarias. Ahora bien, las familias que tienen sus hijos en Claudio Coello, ven que no les alcanzará este beneficio y se comprende lo demás. […]”

Venerable P. Domingo Lázaro, S.M.
Venerable P. Domingo Lázaro, S.M.

En esta carta parece quedar claro que los alumnos mayores, que estudiaban en Claudio Coello estaban menos interesados en la inversión que los alumnos de Primera Enseñanza que estaban ubicados en el edificio de Goya. Pero siempre hay excepciones como las que describe el Provincial en otra carta:

“El empréstito no parece haber caído mal, hay buenas promesas y creo que Madrid corresponderá. Van suscritas unas 300.000 pesetas. Anteayer se presenta un mozalbete de cuarto año a Don Luis [2] y le dice: “Mire, señor director, aquí le traigo mis ahorrillos para el nuevo colegio”. Y le entregó con mucha formalidad 1.000 pesetas al 4%; así pues, podrá decir que algo de él mismo formará parte del colegio. Es de esperar que más tarde, cuando ya tenga mucho bigote, dejará esa cantidad para recuerdo de su paso por el colegio.”

Pero no es éste el único caso, hay otros ejemplos de la generosidad e implicación de las familias:

“La recaudación se prosigue, aunque no todo lo rápidamente que fuera de desear. Como el rasgo de aquel muchacho (que dejó mil pesetas), ha habido posteriormente otros cinco o seis, saliendo siempre la iniciativa de los mismos alumnos. La familia Stuyck tiene cuatro hijos en el Colegio: cada hijo ha retirado 1.000 pesetas de la Caja de Ahorros y con 2.000 que ha puesto la madre, son 6000. El Sr. Clot (abogado), tan admirable como siempre.”

El Venerable Domingo Lázaro se refiere en esta ocasión a la familia Stuyck Candela que efectivamente tenía cuatro integrantes en el colegio: Enrique y Livinio, de la promoción de 1924; y Antonio y José Miguel, de la promoción de 1927. Livinio alcanzaría después gran renombre al ser el creador de la mundialmente conocida feria taurina de San Isidro.

En Julio de 1919 parece que hay un nuevo problema: la marquesa tenía alquilada parte del terreno a la Sociedad Gimnástica Alemana. Desde hace meses ni le pagan el alquiler, ni tampoco quieren irse de la finca. Doña Ana tiene que sostener contra ellos un juicio de desahucio. Lo gana en primera instancia, pero ellos recurren a la Audiencia. A finales de Noviembre escribe Domingo Lázaro: “Es tremendo el conjunto de incidentes y tropiezos que nos han ido cayendo encima”. El incidente con la Sociedad Gimnástica Alemana nos da una posible pista de la ubicación exacta de los terrenos. Seguramente la finca incluyera el Campo del Retiro. Esta campo de deportes era un solar detrás de las tapias del Retiro entre el Frontón del Retiro y el Campo del Tiro al Pichón. En este terreno jugó durante sus primeros años el equipo del Atlético de Madrid, llamado en esa época Athletic Club. A partir de 1913 ocuparon el campo el Iberia F.C. y la Sociedad Gimnástica Alemana por lo que fue también conocido como “campo de los alemanes”.

Marcada en rojo la situación aproximada de los terrenos adquiridos para la construcción del colegio del Pilar.
Marcada en rojo la situación aproximada de los terrenos adquiridos para la construcción del colegio del Pilar.

La entrada al campo se encontraba en la acera de los número impares de la Avenida de Menéndez Pelayo frente a la Puerta de la América Española en el Retiro. Cerca se encontraba la esquina de la calle Ibiza y la parte trasera del campo llegaba casi a la calle Lope de Rueda.

En Febrero de 1920, la marquesa pone más objeciones:

“Nuevo retraso: ¡qué mal carácter el de la marquesa! Tiene setenta y cuatro años. ¡qué hubiera sido si hubiéramos tenido que tratar con ella con cuarenta años! Hay que tener con ella más paciencia que el santo Job.”

El provincial está exhausto y se queja amargamente a su amigo, el religioso norteamericano Michael Schleich:

“Un pobre servidor está cansadísimo. No se figura Ud. los pasos que hay que dar, y las complicaciones que esto ha traído. […] Y en esto de los terrenos hay tanto detalle y de tanta importancia que no se pueden confiar las cosas a muchos. El pobre D. Clemente trabaja cuanto puede. En cambio, D. Luis Heintz es incapaz de hacer un trabajo seguido y constante en este género de asuntos: hace un esfuerzo y, si no acierta enseguida; todo lo echa a rodar. Hace ya más de un año que no ha dado ni un paso para buscar un céntimo. El pobre D. Juan Alonso ha estado admirable: ¡qué constancia y qué paciencia!

Al mes siguiente, el 19 de Marzo es el banco quien exige nuevas condiciones para el préstamo:

“Al querido San José a quien habíamos confiado nuestro asunto, le tuvimos que poner mala cara. ¡Figúrese Ud. que el día de su santo, el 19 de Marzo, cuando nosotros esperábamos una buena solución, se nos viene con la negativa del Banco! Pero luego hemos visto que tenía razón y que permitía eso porque era para nuestro bien. Así pues, ya nos hemos vuelto a reconciliar con él.”

Afortunadamente todos los problemas se van resolviendo con la oración y la ayuda de buenos amigos:

“Parece que por fin hemos llegado a término. Dios mío ¡qué situaciones extrañas han hecho surgir dos malas voluntades y qué momentos de angustia hemos pasado estos días! Dos años y sobre todo estas tres semanas de tensión nerviosa al máximo. Sin embargo, la solución hallada nos libera de una carga y sólo tendremos que solicitar al Banco un préstamo de 50.000 pts. Esta mañana hemos preparado las escrituras y mañana retiraré el dinero. Hemos hallado en nuestro camino tres almas buenas que Dios y María han puesto para ayudarnos a soslayar las dificultades y no dejarnos caer en emboscadas. Estas tres personas son: el Sr. Clot [3], el Sr. Prieto [4] y el Secretario del Ayuntamiento Sr. Ruano [5]. Me parece que sería conveniente una carta de agradecimiento para la Sra. Marquesa, el Sr. Clot y el Sr. Prieto. Los tres saben francés, incluso el Sr. Clot.”

Finalmente, el 7 de Abril de 1920 con todos los escollos resueltos se firma el contrato de compra:

“Por fin, gracias a Dios, a María y al querido y bendito Patriarca, el asunto de los terrenos ha llegado a buen fin: Deo gratias et Mariae et Joseph. El 7 de Abril, miércoles, después de cuatro horas de sesión, se firmó la escritura pública”

D. Juan Alonso, S.M.
D. Juan Alonso, S.M.

La escritura de compra se formalizó en casa palacio del notario y diputado carlista Manuel de Bofarull y de Palau, sita en la carretera de Extremadura a la altura del número 150. Se hallaban presentes la Marquesa de Bárboles, Doña Ana de Bertodano y de la Cerda; el Reverendo Padre Domingo Lázaro; Don Juan Clot y Don Juan Alonso. El notario, que se encontraba enfermo, dirigió desde su lecho las operaciones de la escritura pública, en virtud de la cual la Compañía de María entraba en posesión de los terrenos que la señora marquesa, allí presente, poseía en la Avenida de Menéndez y Pelayo, frente al parque del Retiro.

Manuel de Bofarull y de Palau.
Manuel de Bofarull y de Palau.

El cronista que en la revista de la Compañía de María, L’Apôtre de Marie, del número de Agosto de 1921 relata estos sucesos continúa diciendo:

“Ahora, los planos. Trabajo sencillo en medio de todo, ya que los papeles aceptan, con su proverbial complacencia, todos los planes, viables o no. Y empezó una serie ininterrumpida de consejos privados o públicos en los que todos aportaban una excelente buena voluntad, por cuanto que no había que preocuparse de cálculos, débitos, ingresos y otras bagatelas por el estilo. Un arquitecto, provisto de las mil y una exigencias de un Colegio que se respeta, trazó planos que fueron la admiración de la Administración General.»

Torre de los señores de Bofarull.
Torre de los señores de Bofarull.

Pero también habría de haber problemas con los planos y por supuesto, con el presupuesto para la construcción del nuevo edificio como nos cuenta el propio Domingo Lázaro:

“El arquitecto, después de habernos hecho esperar, nos dice que es imposible, dada la fluctuación de todos los precios, formar un presupuesto serio, pero añade que no pasará de 4.000.000 de pesetas todo comprendido, en el supuesto de que se levante enseguida todo el edificio. Nos ha dejado una larga lista de puntos para estudiar.”

Sin embargo, una propuesta inesperada dará al traste con todos estos planes y cambiará para siempre la historia del colegio. Pero eso le veremos la próxima semana.

Notas del Editor:

1.- Clemente Gabel.

2.- Luis Heintz.

3.- Juan Clot.

4.- Faustino Prieto.

5.- Francisco Ruano.

Fuentes consultadas:

  1. La Simpatía en la Educación, Antonio Martínez García, 1954.
  2. Un alma de Educador, Antonio Martínez García, 1949.
  3. Domingo Lázaro, José María Salaverri, 2003.
  4. Epistolario de Domingo Lázaro, Enrique Torres Rojas, 2014.