Dada la proximidad de la fiesta de la Virgen del Pilar, y recordando la eucaristía multitudinaria que antes se hacía en el colegio y que desconozco si se sigue haciendo, me ha parecido muy apropiado recordar cómo se celebraba en 1915 la fiesta de nuestra patrona.
En 1915, como nos describe nuestro compañero Enrique de Parrella, se celebró una eucaristía en la recién inaugurada parroquia de la Concepción y después de la celebración religiosa, alumnos y profesores se trasladaron a un cine cercano para disfrutar de varias proyecciones.
Respecto a Enrique de Parrella y Conde-Luque, nació el 8-VIII-1900 y perteneció a la promoción de 1916. Años después se convirtió en Ingeniero agrónomo. Murió asesinado por los rojos en Paracuellos del Jarama a finales de noviembre de 1936 a los 36 años de edad dejando viuda -María Cristina González de Castejón y Chacón, hija del conde de Aybar- y tres hijas -María de la Encarnación, María Cristina y María Teresa-. Era miembro de la Congregación de la Santísima Virgen del colegio y de las Sociedades de San Vicente de Paúl.

Fiesta de Ntra. Sra. del Pilar.
Siguiendo la costumbre de años anteriores, para celebrar la fiesta de la Patrona del Colegio, tuvimos el 12 de Octubre, festividad de Ntra. Sra. del Pilar, un día de vacación.
En la parroquia de la Concepción debía verificarse el ejercicio religioso que todos los años se celebra para empezar ofreciendo a Dios las alegrías de ese hermoso día.
Al llegar a la iglesia pudimos contemplar el imponente espectáculo que ofrecía. Los muchachos, desde los parvulitos hasta los bachilleres en agraz, ocupaban todos los bancos de la hermosa nave central, llenándola por completo.

En las naves laterales, se colocaban también muchas familias de los colegiales, particularmente las mamás que, con el amor puro y desinteresado que les es propio, quieren compartir en todo las alegrías de sus hijos.
A las nueve dio comienzo la misa, celebrada por un sacerdote del Colegio y ayudada por cuatro alumnos de segunda enseñanza. Al mismo tiempo se oyeron en el coro hermosos cánticos religiosos que duraron mientras se celebró la misa. A eso de las diez menos cuarto empezó el desfile.

De la iglesia al «cine», pero no escandalizarse pues ese día era el «cine» del Colegio, educativo, moral, como debiera ser siempre. Además éramos dueños absolutos del local, así es que se colocó cada cual donde mejor le pareció, buscando algunos la compañía de los profesores, que alegremente se colocaban junto a nosotros.
Al fin quedó la sala a obscuras y este primer fenómeno fue saludado con una salva de aplausos.
Abundaron como es natural las películas cómicas que entusiasmaban a los diminutos espectadores, los cuales aplaudían a rabiar como si todo fuera una novedad y así era, pues les parecía estar en el Colegio a juzgar por los espectadores, pero en un Colegio como lo quisieran todos los días. Hubo también una película interesante y de circunstancias: tratábase del papel que desempeñan los «Boy Scouts» para descubrir el espionaje en la guerra actual. Aquí llegó a su colmo el entusiasmo del alegre público.
A mediodía dio fin el expectáculo y cada cual se despidió llevando la impresión de un día felíz ya fenecido, y repitiendo, por lo menos los que saben latín y filosofan a su manera:
SIC TRANSIT GLORIA MUNDI.
ENRIQUE DE PARRELLA Y CONDE Y LUQUE.
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