En este mes de Noviembre dedicado especialmente a honrar y recordar a nuestros difuntos quiero iniciar una serie de artículos para reproducir las necrológicas que tristemente se incluían en las revistas del colegio de antaño. La mortalidad infantil era aún muy elevada y no era extraño que algunos de los alumnos falleciera durante el curso.
Sirvan estas líneas a modo de póstumo homenaje a todos los alumnos que nos precedieron en las aulas:

El 7 de Septiembre de 1917 falleció en Cabezón de la Sal, Santander, Eugenio Gutiérrez y Gómez Acebo, víctima de una de esas enfermedades que no perdonan. Su Padre el ilustre conde de San Diego quiso atajar el mal suspendiendo a mitad del curso todo estudio, y llevando al enfermo a rehacerse con el aire sano de la montaña. Todo fué inútil y la muerte implacable realizó su siniestra labor, segando en flor una existencia de once años.

Su recuerdo perdura entre nosotros, pues todos le querían por su carácter “noble, franco y bondadoso “, como repetidamente consignan las notas del Colegio. Dios se lo llevó en plena inocencia, ahorrándole los sinsabores y luchas de esta vida, y premiando sus esfuerzos infantiles con La Corona de los elegidos.