De esta forma titulaba Mariano San Eustaquio su composición literaria en el curso 1917-1918. En ella se hacía eco de la leyenda del fundador de la casa de Habsburgo y un sacerdote que llevaba el viático a un moribundo. Espero que disfrutéis de este trabajo de redacción:

RODOLFO DE HABSBURGO [1]


HERMOSO día en que el sol parecía participar de la alegría de los vecinos de Aquisgran y brillaba espléndido y radiante arrancando destellos de los bruñidos cascos germanos.

La ciudad convocada se reúne toda en las mesas destinadas al banquete y entre el ruido de vasos y platos, junto con los colores de los comensales, se oyen estentóreos vivas a su Rey Rodolfo en los ámbitos de los espaciosos salones.

La fiesta tocaba a su fin, cuando un trovador llamado por el Rey, de facciones minadas por el avance de los años, después de imponer silencio al alegre bullicio, tras breve pausa cantó el siguiente:

En brioso corcel montado
Un noble conde cabalga
Y corre veloz cual flecha
Que del arco disparada,
En rauda carrera sale.
Pronto refrena la marcha
Y recogiendo el rendaje,
Del belfo el ímpetu calma.
A la vuelta de un ribazo
Una comitiva extraña
Ha visto. Un sacerdote,
Con sobrepelliz sagrada,
Sosteniendo entre sus manos
Una cajita de plata
Y en ella va prisionero
El Dios mismo de la gracia,
Que a un aldeano moribundo
De una apartada cabaña
Se lleva con mucha urgencia.
Junto al sacerdote marcha
Un sacristán, revestido
Con su bonete y sotana,
Y ambos aprietan el paso
Para llegar sin tardanza
A administrar los consuelos
De la religión cristiana.
El conde al punto se apea
Y, la cabeza inclinada
Con reverencia profunda
Ante la hostia sacrosanta,
Del clérigo solicita,
Como inestimable gracia,

Monte su cabalgadura.
Así llegó a la cabaña
Do agoniza el pobre aldeano
La comitiva sagrada.

“Acto de devoción de Rodolfo I de Habsburgo”. Copia de un original de Pedro Pablo Rubens perteneciente a la colección del Museo Nacional del Prado. Autor: Mariano San Eustaquio de Miguel.


El sacerdote cumplida
Su misión, hacia la casa
Del buen conde se dirige

Y el caballo que prestara
Le devuelve, mas el prócer
Conmovido así le habla:
-¿Cómo quiere, Padre mio,
Que una criatura humana
Vuelva a usar ese caballo
Que tuvo la honra tan alta
De conducir sobre el lomo
Una carga tan sagrada?
Para que en casos iguales
Podáis repartir la gracia
De Dios por aquestos pueblos,
Conservadle en vuestra casa;
Y esta donación que os hago
A todo el mundo calladla,
Pues la caridad aumenta
Cuanto más oculta se halla.
El hombre de Dios entonces
Conmovido, viendo tanta
Virtud en aquel cristiano
Y traduciendo en palabras
Sus paternales deseos,
Dijo del fondo del alma:
-En nombre de Dios os digo
Que seréis Rey de Alemania
Y vuestras siete hijas bellas
Princesas idolatradas.

Rodolfo de Habsburgo que atento escuchaba el canto, reconoció en las facciones envejecidas facciones del trovador al sacerdote a quien prestara su caballo y el pueblo, a su vez, reconoció al noble conde en su Rey y le aclamó con delirantes vivas.

Dibujo y composición de M. San Eustaquio [2].
(6.º año B.)

Notas del Editor:

  1. Rodolfo I de Habsburgo (1218-1291): Conde de Habsburgo y rey de Romanos. La leyenda cuenta que Rodolfo I y su acompañante cedieron sus monturas al sacerdote y al acólito que llevaban el viático a un moribundo atravesando un bosque un día lluvioso, por lo que el sacerdote impresionando con tal acto de devoción le habría profetizado la grandeza de la casa de Habsburgo por él fundada.
  2. Mariano San Eustaquio de Miguel: Promoción de 1918.