Al igual que he dedicado otro capítulo al himno del colegio, creo que es también necesario continuar con la labor pedagógica que me he marcado, en lo relativo al escudo. Escudo que, todo sea dicho,  en los últimos años está siendo desterrado de todas las parcelas de la vida colegial y, si no lo remediamos, pronto desaparecerá por completo de la memoria de los actuales pilaristas.

Virgen del Pilar de Zaragoza con el manto regalado por la Compañía de María con su escudo.
Virgen del Pilar de Zaragoza con el manto regalado por la Compañía de María con su escudo.

Un himno, un lema, un escudo, una bandera, no son símbolos vacíos sino todo lo contrario. Son manifestaciones de nuestro ideario y de nuestra tradición. Tradición que nos mantiene unidos con nuestras raíces y nuestra historia. Como diría Eugenio D’Ors, “Todo lo que no es tradición, es plagio” y por tanto, al renunciar a nuestras tradiciones, podemos caer en la tentación de apropiarnos de lo que nos es ajeno, perdiendo nuestra identidad. Y un espíritu joven sin identidad y sin raíces está a merced de las modas huérfanas de cualquier justificación y carentes, en muchos casos, de valores.

Primera versión del escudo del colegio del Pilar. (Circa 1911).
Primera versión del escudo del colegio del Pilar (1912).

El colegio, sabedor de la importancia de los símbolos, contó con un escudo desde sus primeros años. En concreto, la primera representación que he encontrado data de 1912, aunque es posible que haya documentos anteriores que ya incluyan esta imagen. Como en la mayoría de los colegios marianistas, el emblema del colegio era el resultado de la fusión del escudo de la ciudad en la que se encontraba la institución o de algún elemento local distintivo y del escudo de la Compañía de María. Escudo éste que, también sea dicho, ha sido igualmente eliminado de la imagen pública de los marianistas, cuando antes ilustraba y lustraba las publicaciones y otras manifestaciones públicas de la orden religiosa.

Escudo del Colegio Nuestra Señora del Pilar de Valencia.
Escudo del Colegio Nuestra Señora del Pilar de Valencia.

Son muchos los ejemplos que podemos encontrar actualmente de colegios marianistas que lucen orgullosos sus emblemas corporativos. Los colegios de Jerez, Cádiz y Valencia son buenos ejemplos de ello. Pero una vez más, es el colegio Hermanos Amorós el que pese a su juventud, nos da una lección. Nuestro colegio hermano de Carabanchel incluye en su página web una detallada explicación de su emblema indicando el significado de los símbolos que lo componen.

Escudo del Colegio Hermanos Amorós.
Escudo del Colegio Hermanos Amorós.

Vamos pues a comenzar analizando el escudo de la Compañía de María y los elementos que lo forman para poder así entender que un emblema corporativo es mucho más que un diseño atractivo y en absoluto, como se tiende a pensar en la actualidad, un elemento arcaico o anacrónico:

  • La Virgen del Pilar: Resulta bastante obvia la relación entre la Compañía de María y la Virgen del Pilar. Sin embargo, en estos tiempos es necesario explicar hasta lo más evidente. La imagen mariana representa el periodo del exilio del Beato Chaminade en Zaragoza (1797-1800). Durante este periodo el fundador de los marianistas encontró en la Virgen un gran apoyo y consuelo. Pero no sólo eso. En uno de los momentos de íntima oración entre el sacerdote y la Virgen María en la capilla de la basílica de Zaragoza, Guillermo José Chaminade tuvo una revelación en la que se le presentaban unos religiosos que debían actuar bajo el nombre y la protección de María. Por ello se dice que la Compañía de María nació en la Capilla del Pilar de Zaragoza. La posición central de la Virgen en el escudo nos recuerda que los marianistas no fueron una ocurrencia del Padre Chaminade sino un regalo de la Virgen. Aprovecho la ocasión para corregir a todos aquellos que siguen afirmando sin ningún pudor que la Virgen del Pilar es la patrona de España. Es la Inmaculada Concepción quién fue proclamada Patrona de España en 1760 por el papa Clemente XIII mediante la bula “Quantum Ornamenti” y a petición de S.M Calos III. La Virgen del Pilar es patrona de la Hispanidad, que no es lo mismo.
  • La estrella: Lo primero es aclarar que realmente no se trata de una estrella sino de un cometa. Su presencia en el escudo responde a una doble intención. Primero, recordar dos hechos de gran júbilo para la Compañía de María como fueron la aprobación del Decreto Laudatorio en 1839 y de las primeras Constituciones en 1891 por los papas Gregorio XVI y León XIII, respectivamente, ambos con un cometa en sus armas. En segundo lugar, y por añadidura, recordar la fidelidad y obediencia a la Iglesia.
  • La luna: En heráldica a este tipo de representaciones se les denomina crecientes. Después del exilio en Zaragoza y antes del reconocimiento oficial en la Iglesia tuvo lugar el ministerio del Padre Chaminade en Burdeos donde comenzaron su misión los marianistas en 1817. En el escudo de la ciudad de Burdeos, conocida también como el “Puerto de la Luna”, se incluye un creciente o media luna que representa la curva del río Garona al pasar por Burdeos. Por tanto, este elemento nos recuerda la constitución de las primeras comunidades en esta ciudad de Francia.
  • La Cruz: El escudo marianista reposa sobre la cruz, pues las armas de los religiosos están destinadas a recordarles no vanos títulos, sino los austeros deberes en el cumplimiento de los cuales ellos deben poner toda su gloria: “Dios me libre de gloriarme en otra cosa que en la cruz de nuestro Señor Jesucristo” (Gal 4,16).
  • Los lemas: Aparecen dos lemas que orlan el escudo: “Fortes in Fide” (fuertes en la fe) y “Per Matrem Ad Filium” (por la madre al hijo). El significado de ambos lemas expresa el carácter propio de los marianistas: la fortaleza en la fe que, a imitación del pilar, debe permanecer firme e inalterable; y la entrega a María como medio para alcanzar la imitación de Cristo.
Escudo de la Compañía de María.
Escudo de la Compañía de María.

Como ya he comentado antes, el escudo del colegio es fruto de la fusión de los emblemas de la Compañía de María y de la ciudad de Madrid. En su representación más purista, el blasón, es decir, su descripción heráldica,  sería:

Escudo ovalado partido, el primero de gules imagen de Nuestra Señora del Pilar surmontada a la diestra de un cometa de oro en barra y a la siniestra de tres crecientes de oro entrelazados; en el segundo, de plata un madroño dimidiado de sinople frutado de gules siniestrado de una osa leonada empinante terrasado en un monte leonado y  bordura de azur cargada de siete estrellas de plata. Al timbre anagrama de la Virgen María en oro.

Lema: “In columna fortis stabo”.

Mosaico con el escudo del colegio en la esquina de las calles Castelló y Don Ramón de la Cruz.
Mosaico con el escudo del colegio en la esquina de las calles Castelló y Don Ramón de la Cruz.

El lema que aparece en el escudo, “In columna fortis stabo”, bien merece una reflexión. Fuertes en la columna o, lo que es lo mismo, fuertes en la fe. El pilar o columna es símbolo de la fuerza, del vigor, de la firmeza y de la constancia; pero, sobre todo, de la fe. Según la tradición la santa columna quedará en este sitio hasta el fin del mundo. Ella es el símbolo de la estabilidad y de la perennidad de la fe en medio de todas las circunstancias y dificultades de la vida. Para la Compañía de María la columna representa la fe, que es una de las virtudes fundamentales del apostolado marianista.

El escudo ha sufrido ligeras variaciones a lo largo de la historia del colegio en las que se han modificado algunos elementos, se han eliminado otros y se han adaptado formatos y diseños a los nuevos soportes y gustos de cada época. Este es el caso del anagrama mariano que en las últimas décadas desapareció del timbre del escudo o de las sucesivas variaciones que sufrió la imagen de la Virgen del Pilar, a la que se le añadió el manto y, posteriormente, se fue simplificando en sus detalles y facciones hasta representarla por unos simples trazos. 

Escudo del colegio en una vidriera.
Escudo del colegio en una vidriera.

Sin embargo, desde hace unos pocos años parece haberse tomado la drástica decisión de reemplazar el escudo de nuestro colegio por un sencillo logotipo en el que ligeramente se intuye la silueta de la Virgen del Pilar. Sin entrar en valoraciones estéticas, lo cierto es que la presencia de la imagen de nuestra Madre y Señora se ha ido desdibujando a lo largo de las décadas hasta prácticamente desaparecer, perdiendo la comunidad educativa el referente mariano y como ya he indicado al principio de este artículo la conexión con una tradición más que centenaria.

Versión más reciente del escudo del colegio del Pilar.
Versión más reciente del escudo del colegio del Pilar.

Otro símbolo que es prácticamente desconocido para los alumnos, cuando antes era habitual verlo en un lugar preeminente y lucirlo en determinadas ceremonias, es la bandera que representa al Colegio del Pilar.

La bandera del colegio está compuesta por tres franjas horizontales, siendo la central de color blanco y las otras dos de azul celeste. El significado es muy sencillo: Son los colores de Nuestra Señora. Los colores de la pureza, la santidad y el cielo.

La bandera del colegio junto a la enseña nacional y la Virgen del Pilar.
La bandera del colegio junto a la enseña nacional y a la Virgen del Pilar.

Soy consciente de que habrá muchos detractores de esta opinión, pero desde la libertad que me da la independencia, creo que es mi deber expresar mi  preocupación por el progresivo abandono de las raíces y la historia de una institución que ha sido un referente en la reciente historia de España. Los símbolos hay que explicarlos, conservarlos y custodiarlos, no abandonarlos.

Logotipo actual del colegio del Pilar.
Logotipo actual del colegio del Pilar.

Recordemos que un escudo, como cualquier otro símbolo corporativo, cumple también una importante función para la cohesión de un colectivo gracias a la identificación de los individuos de un grupo con sus símbolos comunes.

Quién de nosotros no se ha emocionado al escuchar las estrofas del himno del colegio o quién no se siente orgulloso al ver la enseña nacional ondear en lo alto de un mástil. Precisamente es en la etapa escolar cuando más importante es para el niño identificarse con un colectivo que le ampara, le protege, y con unos valores que le acompañarán siempre a lo largo de su vida dándole seguridad. Es fundamental para su desarrollo y madurez el sentirse heredero de una tradición. En definitiva, sentirse arraigado, es decir, con unas raíces que se hunden en la historia. Es lo que se ha dado en llamar el “sentido de pertenencia” y es básico para el desarrollo de la autoestima de los jóvenes.

Escudo del colegio.
Escudo del colegio con todos los elementos originales.

Por consiguiente, al prescindir de la tradición y de las raíces, estamos privando al niño de un fuerte apoyo. El joven y, después, el hombre adulto, se encontrará desarraigado, huérfano de valores y carente de una armadura moral que le proteja ante los embates de la vida. Luego oiremos decir que nuestra sociedad sufre una crisis de valores, que los jóvenes no tienen esperanza ni fe en el porvenir, pero si no recuperamos nuestra historia, estaremos abocando a las generaciones futuras al nihilismo, al relativismo moral y seguramente, al desastre.