Entre el 25 de Junio y el 2 de Julio de 1911 se celebró en Madrid el XXII Congreso Eucarístico Internacional, uno de los acontecimientos más importantes de la época y que por su brillantez y perfecta organización resultó todo un éxito. Todo ello pese a la polémica que, como ya comenté en la entrada La Compañía de María y la Ley de Asociaciones, sacudía al gobierno de Canalejas; o quizás, precisamente por esta tensión existente, el congreso se interpretó como una muestra de fuerza de la Iglesia, con el apoyo de S.M. Alfonso XIII.

Entre los principales actos de este magno acontecimiento destacaron especialmente: La sesión inaugural en la Basílica de San Francisco el Grande el día 25, la solemne procesión eucarística del día 29 por las calles de Madrid o la vigilia del sábado 1 de Julio en la Basílica de El Escorial.

Pero hoy el objeto de nuestro artículo es un acto que tuvo lugar en el Parque del Retiro en la mañana del 28 de Junio: La comunión de los niños.

Así lo describía el diario ABC en su edición del 29 de Junio de 1911:

Se verificó ayer mañana, en el Retiro, la comunión general de niños y niñas. Fue un acto hermosísimo, augusto y poético. La esplendidez del tiempo y la belleza del lugar prestaban a la ceremonia un encanto y una unción singulares.

Comunión general de los niños. Blanco y Negro del 2 de Julio de 1911.
Comunión general de los niños. Blanco y Negro del 2 de Julio de 1911.

Aún no eran las cinco, y ya se agrupaban muchos núcleos de escolares junto a la puerta de Madrid. Por ésta hicieron su entrada todos los pequeñuelos: los más, formando en los colegios; los restantes, con sus padres. La señoras vestían de negro y llevaban la clásica mantilla de blonda.

Los invitados tenían designado el acceso por la puerta de Hernani.

En la plazoleta del Salvador, y en el circuito que señala el andén circular de la fuente, habíanse levantado tres sencillos altares, con las imágenes del Niño Jesús, de la Concepción Purísima y de San Pascual.

En un ángulo se hallaba situada la capilla de los padres jesuitas, dirigida por el maestro Busca, y tras de ella marcialmente formado, con la banda del batallón de Llerena, el batallón infantil de María Cristina.

A las nueve en punto se revistieron los oficiantes: están el obispo de Madrid, el arzobispo de Zaragoza, el arzobispo P. Nozaleda, el obispo francés de Tours, el americano de Montreal y el portugués de Beja; auxiliaban ocho sacerdotes.

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El obispo de Madrid-Alcalá en el momento de dar la comunión a los niños en el Retiro. Blanco y Negro del 2 de Julio de 1911.

Todos ellos fueron administrando el Pan de los Ángeles a los millares de niños que inclinados reverentemente, bajo la bendición de un cielo hermoso, y envueltos en la caricia de la mañana estival y en la fragancia de las flores, alcanzaban la dicha de ingresar en la Comunión con el Señor. El momento fue emocionante para todo católico y de una belleza imponderable. Seguramente los devotos que presenciaron tan solemne espectáculo no lo borrarán de su memoria.

Una hora y diez minutos duró la administración del Sacramento, y con decir esto y agregar que se habían llevado 17.000 Formas bendecidas, y hubo que celebrar una misa para consagrar más Formas, dicho queda en un renglón el número de niños que comulgaron.

Al arzobispo Nozaleda celebrando la eucaristía en el Parque del Retiro.
Al arzobispo Nozaleda celebrando la eucaristía en el Parque del Retiro.

Después de unos instantes para la oración de gracias, el obispo de Madrid bendijo a los niños, y la comisión de señoras les repartió bollos y chocolate.

A las diez y cuarto, la comitiva infantil precedida por el batallón de Santa Cristina, y cantando himnos, desfiló hacia la puerta de Madrid. Allí, en un sitial ad hoc preparado, estaba el cardenal de Toledo.

Irguióse S.E. y, vivamente emocionado trazó con la diestra la señal de la cruz, haciendo descender la bendición del Sumo Pontífice sobre aquel mar de cabecitas infantiles, en las que Dios conserve ideas buenas y un recuerdo inefable del día de ayer.

El Cardenal Legado, Emmo. Sr. D. Fr. Gregorio Aguirre, Arzobispo de Toledo, bendiciendo a los 20.000 niños que comulgaron.
El Cardenal Legado, Emmo. Sr. D. Fr. Gregorio Aguirre, Arzobispo de Toledo, bendiciendo a los 20.000 niños que comulgaron.

Pero lo verdaderamente curioso se encuentra en una breve referencia que apareció en la crónica que del mismo acto publicó la “Correspondencia Militar” del 28 de Junio:

Todos los colegios y escuelas lucían preciosas banderas y estandartes. Entre aquellas, llamó mucho la atención la del colegio de Nuestra Señora del Pilar, que la Congregación Marianista tiene en la calle de Goya.

Congreso Eucarístico Internacional. La Correspondencia Militar del 28 de Junio de 1911. Fuente: Hemeroteca de la BNE.
Congreso Eucarístico Internacional. La Correspondencia Militar del 28 de Junio de 1911. Fuente: Hemeroteca de la BNE.

Como vemos, el colegio desde sus inicios siempre destacaba, en este caso entre los más de 20.000 niños que comulgaron en esa jornada.

Respecto a la bandera de la que habla el artículo, supongo que sería la insignia que se estrenó en Mayo de ese mismo año para las comuniones (ver Primeras comuniones en el Santuario del Perpetuo Socorro), y que también coincidiría con la bandera de la Congregación estrenada en 1911 y bordada por las hermanas reparadoras de Cádiz (ver La Congregación en el curso 1912-1913).

La bandera del colegio junto a la enseña nacional y la Virgen del Pilar.
La bandera del colegio junto a la enseña nacional y la Virgen del Pilar.