Hoy comparto con vosotros las críticas literarias correspondientes a los alumnos de quinto año. Tampoco estos alumnos fueron ajenos al análisis inquisitorial de sus compañeros. Espero que lo disfrutéis:

Quinto año.-Secciones A y B. 

Me han encargado hacer la crítica de las composiciones literarias de 5.º año. Me he quedado de una pieza y me he estado preguntando un gran rato con qué se comerá eso. A fuerza de cavilar me he acordado de que críticos son unos caballeros que están reñidos con media humanidad, que se pasan la vida diciendo perrerías de sus prójimos y creyendo que no han nacido sino para verlo todo malo. Para darse mayor importancia se calan unas gafas negras, procuran verlo todo del color de sus espejuelos, propinan cuatro frases fuertes a sus víctimas y se van tan orondos por el foro, como diciendo: ahí queda eso hecho un guiñapo para que vean quien soy yo.

Yo, por mi parte, no me siento con agallas para entrar en el gremio y la verdad, que me voy a ver en un gran aprieto para no tirar las cuartillas y hacer como que cumplo el encargo que me han dado.

Por de pronto yo no digo nada malo; en primer lugar porque mis compañeros de quinto no me han hecho daño alguno y resulta un poco fuerte eso de buscar camorra sin ton ni son y además porque no se van a aguantar los disparates que a mí se me ocurran. De modo que todo van a ser flores; cuando no, me callo o digo cosas que no puedan comprometer mayormente.

¡A ver esos cuadernos! Con tal que algunos los pueda descifrar, porque hay, como dijo una vez el profesor, hasta escritura procesal, que según Cervantes no la entiende el mismo Satanás. De ortografía no hablemos; es terreno resbaladizo y aunque me han hecho crítico, no me siento fuerte para opinar en estas materias.

Isidoro Millas [1].-¡Cuidado que tengo suerte! El chico más formalote de la clase, el más empollón. ¡Pero yo me he debido equivocar! Hay que ver los trazos de lápiz que se ven en estas planas y les advierto que señalan las conejeras, donde hay muchos gazapos. A ver la nota; pues señor, responde a los gazapos, es muy mediana. iAh! ya caigo; esta es historia antigua. Se explica porque era un novato y no le salía nada, pero pronto cogió la embocadura y nola suelta. Eso sí, un poco serio como su persona, pero clarito, sereno, con su poca ironía, fina, vaporosa, que aprecian las gentes entendidas. No podía menos de salir bien en esto como en lo demás, para eso empolla y es modelo de aplicación.

Tirso Rodrigañez [2].-Mucha imaginación, recorrida por indios con plumas o sin ellas, cometiendo salvajadas, que es lo único que hacen bien. Por eso le gustan los asuntos espeluznantes y las frases misteriosas y patéticas. ¡Quién lo diría conociendo al personaje que lleva risa para todo el año y es más alegre que unas castañuelas! Pero ya se curará de esos dejos románticos y entonces utilizará su vena literaria.

Fernando Gargollo [3].-Un sesudo señor que sabe muchas cosas buenas y sabe decirlas bien, con soltura y propiedad. No le confundan ustedes con ningún doctor alemán, pues aunque está en vías de llegar a ser un señor erudito, no tiene tanta seriedad que no se permita reir de buena gana y sobre todo algunas malicias, que dan en el blanco porque sabe bien donde apunta.

Alvaro M. Alcubilla [4].-¡Un escritorazo! Echenle ustedes lo que quieran: cuento, poesía, disertación, con todo sale airoso y su musa le inspira para todo. Además, tiene afición loca a escribir, -dicho sea en voz bajita para que no lo oigan los profesores, que quisieran la misma afición para otras cosas- con lo cual queda dicho que será un literato y no de los medianos. Pero que no se vaya a creer que la literatura está reñida con las ciencias ni que para escribir bien hay que llevar la cabeza vacía. En fin, a mí no me toca, por ahora, más que aplaudir; ya se encargarán otros de recordarle la importancia de las ciencias.

Carlos Hernández [5].-¡Otro de los buenos! Si no tuviera que ser brevísimo, yo transcribiría aquí algunos trozos de sus composiciones para que vieran ustedes lo que es gracia, originalidad, amenidad y hasta filosofía. Hay materia para escritor sobresaliente, y si trabaja lo será.

Carlos Eizaguirre [6].-Reciba mi parabién por lo magistrales que encuentro sus composiciones. ¡Buen rato me ha hecho pasar la historia de los quesos! Y como juzgo a los lectores por lo menos tan enterados como yo de estos asuntos, me remito a los Apéndices, donde podrán leer uno de sus escritos. Con decir que es muy ameno creo que no se puede hacer mejor elogio.

J. M. Varela [7].-Otro caballero muy aficionado a los versos y nada menos que a los sonetos y tiene varios que si no son perfectos -¡son tan difíciles!- tienen muy buenas cosas. Ahora cuando hace versos se pone tan serio para estar a tono con los que ha leído probablemente; en cambio en las composiciones de clase es muy natural y muy interesante.

Miguel Goytia [8].-Se ha quedado para el fin, pero hay que otorgarle uno de los primeros puestos. Tiene una composición deliciosa de frescura y buen humor, en la que nos presenta las andanzas de un estudiante de Alcalá de los tiempos en que hablaban latín hasta en los mesones y nadie diría que es el mismo autor que, unas páginas más adelante, nos relata la visita a una fábrica que el curioso lector podrá ver en este número de Recuerdos. Por algo decíamos que es de lo mejor que en el Colegio se estila en eso de escribir.

De los demás, punto en boca… como hemos quedado en que yo no quiero decir nada malo…

José Ángel Esteve [9] (6.º año B.)

Notas del editor:

  1. Isidoro Millas Prendergast (1903-1996): Promoción de 1919. Marqués de Victoria de las Tunas. Ingeniero Industrial. Vicepresidente del Consejo Superior de Industria.
  2. Tirso Rodrigáñez Sánchez-Guerra: Promoción de 1919. Ingeniero agrónomo.
  3. Fernando Gargollo Echevarría: Promoción de 1919.
  4. Álvaro Martínez Alcubilla: Promoción de 1919.
  5. Carlos Hernández de Velasco Saiz de Carlos (†1962): Promoción de 1919. Abogado y farmacéutico.
  6. Carlos Eizaguirre Machimbarena (†1998): Promoción de 1919. Ingeniero industrial.
  7. José María Varela Rendueles: Promoción de 1919. Político. Gobernador Civil de Sevilla en el momento del alzamiento nacional. Tras rendirse para conservar su vida fue condenado a 30 años de prisión.
  8. Miguel Goytia Machimbarrena (Jerez 1903- Madrid 1981): Promoción de 1919. Abogado. VII Marqués de los Álamos del Guadalete. Académico de la Real de Jurisprudencia.
  9. José Ángel Esteve Monasterio: Promoción de 1918. Trabajó en la Audiencia Territorial de Sevilla según el anuario de 1969.