Si hace unos días publicaba una fotografía de los ejercicios de gimnasia sueca en el patio del colegio, esta semana ilustro esa estampa con la introducción a la sección de “Vida Física” de la revista Recuerdos del curso 1912-1913.

Como se puede ver en el artículo, parece que los alumnos tenían cierta pereza a la hora de practicar este tipo de ejercicios.

Gimnasia.


Mens sana in corpore sano, es un adagio que se cae de puro viejo, y del que, en libros y en revistas, se ha usado y abusado. No por eso deja de ser el principio fundamental de toda educación física, y el lema predilecto del Colegio de Nuestra Señora del Pilar.

Alumnos practicando ejercicios gimnásticos en el patio del colegio. Circa 1916. Fuente: Archivo privado del autor.
Alumnos practicando ejercicios gimnásticos en el patio del colegio. Circa 1916. Fuente: Archivo privado del autor.

Hay para esto todo género de buenas razones, entre las cuales no figura ciertamente una afición exagerada de los alumnos para la clase de gimnasia. La juventud escolar es rehacia en general a los ejercicios corporales disciplinados; el orden es la menos grata de sus virtudes, y por tanto la gimnasia, tanto la sueca como la de aparatos, tiene pocos admiradores entre la gente estudiantil, excepción hecha de los más chiquitines, que al entregarse a dichos ejercicios se creen ya reclutas formales. En cuanto a los mayores, ¡pch! Pero el pito, llamando a filas, tiene exigencias ineludibles, y no se anda en contemplaciones con los rezagados.